Hacienda investiga una supuesta filtración masiva de datos atribuida a “HaciendaSec”

Una alerta que empezó a circular en foros y canales habituales del cibercrimen ha puesto en guardia a administraciones, empresas y ciudadanos: un actor que se hace llamar “HaciendaSec” asegura haber accedido a información vinculada al Ministerio de Hacienda y ofrece a la venta una base de datos que, según su propia versión, incluiría 47,3 millones de registros con datos personales y fiscales.

A estas alturas, la clave es la misma que en cualquier incidente de este calibre: prudencia y verificación. El caso está bajo investigación, y desde el entorno del propio Ministerio se ha trasladado que no existe constancia confirmada de una sustracción de datos en los términos que se están difundiendo, mientras se analiza lo ocurrido con apoyo de los organismos competentes en ciberseguridad.

¿Qué se está diciendo que se habría filtrado?

La narrativa del presunto atacante describe un paquete de información extremadamente sensible, con un nivel de detalle que, de ser real, elevaría el riesgo de fraude a gran escala. En términos generales, lo que se menciona en las publicaciones que circulan es:

Tipo de dato citado en la “muestra”¿Por qué sería grave?Riesgo típico asociado
DNI/NIF y nombre completoPermite identificar de forma inequívocaSuplantación de identidad
Dirección, teléfono y emailFacilita contacto “creíble” con la víctimaPhishing dirigido (spear phishing)
Datos bancarios (p. ej., IBAN)Puede habilitar engaños más sofisticadosFraude bancario / cargos no autorizados
Información fiscal/financieraAumenta la verosimilitud del engañoEstafas “a medida” y extorsión

Conviene subrayar que la existencia de una muestra o capturas en redes no prueba por sí sola el origen de los datos (pueden proceder de terceros, agregaciones previas o filtraciones antiguas reempaquetadas). Precisamente por eso, la investigación se centra en verificar si hay acceso real a sistemas o si se trata de material obtenido por otras vías.

Por qué este tipo de rumores “funcionan” (aunque no estén confirmados)

Incluso cuando un incidente está pendiente de verificación, el daño potencial aparece antes por un motivo: la economía del engaño. Basta con que una parte del público crea que “Hacienda ha sido hackeada” para que suban las campañas de suplantación con mensajes del tipo:

  • “Tiene una notificación pendiente”
  • “Regularice su situación hoy”
  • “Recibirá una devolución: confirme su cuenta”

Este patrón no es teórico. En España existen avisos recurrentes sobre phishing que suplanta a la Agencia Tributaria, precisamente porque es un señuelo que genera urgencia y miedo a sanciones.

Qué debería hacer un ciudadano “desde ya” (sin caer en el pánico)

Sin entrar en alarmismo —y sin esperar a una confirmación oficial— hay medidas razonables que reducen el riesgo si se intensifica el fraude:

  1. Desconfiar de enlaces y adjuntos que lleguen por SMS, email o mensajería “en nombre de Hacienda/Agencia Tributaria”. Mejor acceder siempre escribiendo la dirección oficial en el navegador o usando canales habituales.
  2. Activar alertas bancarias (movimientos, transferencias, cargos) y revisar actividad reciente si se recibe cualquier comunicación sospechosa.
  3. Reforzar accesos: cambiar contraseñas si se sospecha exposición, usar gestor y activar 2FA donde sea posible.
  4. Documentar: si se recibe un intento de estafa convincente (con datos personales correctos), guardar capturas y valorar denuncia ante fuerzas y cuerpos de seguridad.

Para dudas o soporte, es útil apoyarse en recursos públicos de ayuda, especialmente cuando lo que circula en redes mezcla hechos, conjeturas y ruido.

Un contexto que aumenta la sensibilidad

España —como el resto de Europa— arrastra un historial de incidentes que ha dejado claro un punto: los servicios públicos también son objetivo. Casos como el ataque que afectó al SEPE en 2021 o episodios relevantes en el ámbito sanitario han contribuido a que cualquier rumor de “filtración masiva” se propague con rapidez y encuentre un terreno abonado.

Eso no convierte automáticamente en cierto lo que se afirma ahora, pero sí explica por qué el debate se dispara: cuando el relato incluye identidad + contacto + banca + fiscalidad, el ciudadano entiende —con razón— que el riesgo no es “teórico”, sino práctico.

Qué se espera en los próximos días

La resolución informativa de este episodio dependerá de dos factores:

  • Confirmación o descarte oficial del origen de los datos (si proceden de sistemas públicos, de un proveedor, o de fuentes no relacionadas).
  • Indicaciones a la ciudadanía si se detecta exposición real: alcance, periodo afectado y recomendaciones específicas.

Mientras tanto, el enfoque más sensato es doble: no dar por hecho lo que se vende como “prueba”, y blindarse ante la consecuencia más probable a corto plazo: un aumento de intentos de estafa usando el nombre de Hacienda.


Preguntas frecuentes

¿Qué hago si me llega un SMS o email “de Hacienda” tras conocerse esta supuesta filtración?
No pulses enlaces ni descargues adjuntos. Accede por tus vías habituales y verifica cualquier aviso en canales oficiales. Si el mensaje aporta datos personales correctos, trátalo como sospechoso: eso también se usa para ganar credibilidad.

¿Cómo saber si mis datos están en una base de datos filtrada?
En incidentes reales, la confirmación suele llegar por comunicados oficiales, notificaciones a afectados o investigaciones que delimitan el alcance. Desconfía de “verificadores” no oficiales que te piden tus datos para “comprobarlo”.

¿Puede usarse un IBAN filtrado para robar dinero directamente?
Un IBAN por sí solo no siempre permite un cargo inmediato, pero sí puede facilitar fraudes, ingeniería social y suplantaciones más creíbles. Por eso conviene activar alertas y vigilar movimientos.

¿Qué medidas son más efectivas para reducir el riesgo de suplantación en campañas masivas?
Hábitos simples: no abrir enlaces, verificar por canal oficial, activar 2FA, usar contraseñas únicas y revisar actividad bancaria. Si sospechas de robo de identidad, documenta y denuncia.

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