La inteligencia artificial dispara los ciberataques a empresas: los incidentes aumentan un 60% tras el verano

La expansión de la inteligencia artificial está transformando el panorama de la ciberseguridad empresarial. Los ciberdelincuentes aprovechan esta tecnología para lanzar ataques más sofisticados, rápidos y económicos, mientras que las compañías se enfrentan a un incremento de las amenazas, especialmente aquellas dirigidas a sus cuentas de correo electrónico.

La inteligencia artificial se ha consolidado como una herramienta fundamental para mejorar la productividad, automatizar procesos y optimizar el funcionamiento de las empresas. Sin embargo, sus ventajas también están siendo aprovechadas por los ciberdelincuentes, que encuentran en esta tecnología nuevas posibilidades para perfeccionar sus métodos y multiplicar el número de ataques.

Esta situación está provocando un aumento significativo de los incidentes de ciberseguridad que afectan al tejido empresarial europeo. Los ataques son cada vez más frecuentes y difíciles de detectar, lo que obliga a las organizaciones a reforzar sus mecanismos de protección y prestar especial atención a la formación de sus trabajadores.

Según los últimos datos publicados por Stoïk, empresa europea especializada en ciberseguridad y seguros frente a riesgos digitales, durante el mes de septiembre se registró un incremento del 60% en los ciberincidentes gestionados por la compañía respecto a los meses anteriores al verano.

Uno de los principales responsables de este crecimiento es el aumento de los ataques dirigidos a las cuentas de correo electrónico corporativas, una modalidad de fraude conocida como Business Email Compromise (BEC). Entre mayo y septiembre, los incidentes de este tipo experimentaron una subida del 119%, convirtiéndose en una de las amenazas más destacadas para las organizaciones.

Los ciberdelincuentes utilizan la inteligencia artificial para perfeccionar sus ataques

La incorporación de herramientas de inteligencia artificial al ámbito de la ciberdelincuencia está modificando la forma en que se preparan y ejecutan los ataques informáticos.

Aunque esta tecnología no ha originado necesariamente nuevas modalidades de amenazas, sí ha permitido que técnicas ya conocidas puedan desarrollarse con mayor rapidez, precisión y un coste mucho menor.

De esta manera, personas con conocimientos técnicos limitados pueden acceder a herramientas capaces de automatizar actividades maliciosas que anteriormente requerían una mayor preparación.

Juan Ignacio Ramallo, Country Manager de Stoïk en España, explica que la inteligencia artificial está contribuyendo a profesionalizar los ataques y reducir las barreras de entrada para los delincuentes digitales. Como consecuencia, los incidentes se multiplican y pueden alcanzar a un mayor número de compañías.

Este fenómeno también se refleja en la evolución de la frecuencia de los siniestros cibernéticos. De acuerdo con las cifras facilitadas por Stoïk, este indicador pasó del 4,34% en 2024 al 10,56% en 2025, evidenciando una tendencia creciente en la exposición de las empresas a los riesgos digitales.

No obstante, la compañía señala que, pese al incremento de los ataques, la gravedad de los incidentes se mantiene relativamente estable. Esto significa que las organizaciones sufren problemas de seguridad con más frecuencia, pero las consecuencias de cada siniestro no han experimentado un aumento equivalente.

El correo electrónico corporativo, uno de los principales objetivos

Los ataques BEC se han convertido en una preocupación importante para las empresas debido a su capacidad para aprovechar la confianza que existe en las comunicaciones profesionales.

Esta modalidad de ciberdelincuencia consiste en comprometer o suplantar cuentas de correo electrónico empresariales para engañar a empleados, responsables financieros o proveedores.

A través de mensajes aparentemente legítimos, los atacantes pueden intentar obtener información confidencial, solicitar transferencias fraudulentas o modificar datos bancarios asociados a operaciones comerciales.

La inteligencia artificial facilita la elaboración de correos cada vez más convincentes, con un lenguaje natural y adaptado al contexto de la organización. Esto dificulta la identificación de mensajes sospechosos y aumenta la necesidad de comprobar cuidadosamente determinadas solicitudes.

El crecimiento del 119% registrado por Stoïk en los ataques BEC entre mayo y septiembre pone de manifiesto la importancia de proteger especialmente las comunicaciones corporativas y los accesos a las cuentas empresariales.

La prevención y la formación de los empleados siguen siendo fundamentales

Ante el aumento de las ciberamenazas, los especialistas recuerdan que las medidas tradicionales de seguridad continúan siendo esenciales para reducir los riesgos.

Mantener los sistemas actualizados, instalar rápidamente los parches de seguridad y establecer mecanismos de autenticación robustos son algunas de las actuaciones que pueden evitar numerosos incidentes.

Estas medidas permiten corregir vulnerabilidades y dificultar que los ciberdelincuentes aprovechen las debilidades de los sistemas informáticos, especialmente cuando recurren a herramientas automatizadas para buscar posibles objetivos.

Sin embargo, la protección tecnológica debe ir acompañada de una adecuada preparación de los trabajadores.

La formación continua en ciberseguridad resulta imprescindible para que los empleados aprendan a reconocer intentos de phishing, comunicaciones fraudulentas y solicitudes sospechosas.

Esta necesidad cobra todavía más importancia con la expansión de la inteligencia artificial, ya que los mensajes maliciosos pueden presentar una apariencia profesional y resultar mucho más difíciles de distinguir de las comunicaciones auténticas.

Fomentar una cultura de seguridad dentro de las organizaciones y establecer procedimientos de verificación para operaciones sensibles puede contribuir a reducir las posibilidades de sufrir fraudes y accesos no autorizados.

La inteligencia artificial también ayuda a reforzar la ciberseguridad

Aunque la inteligencia artificial está siendo utilizada para aumentar la eficacia de los ciberataques, esta misma tecnología también ofrece importantes oportunidades para mejorar la defensa de las empresas.

Las soluciones de seguridad basadas en IA permiten analizar grandes cantidades de información, identificar comportamientos anómalos y detectar posibles vulnerabilidades antes de que sean aprovechadas por los atacantes.

Además, pueden contribuir a clasificar las alertas de seguridad, reducir los falsos positivos y facilitar una intervención más rápida cuando se identifica una amenaza.

Desde Stoïk destacan que el verdadero valor de estas herramientas reside en su combinación con profesionales especializados capaces de evaluar cada situación y tomar decisiones adaptadas a las necesidades de la organización.

Ramallo considera que las empresas mejor preparadas serán aquellas que consigan integrar tres elementos fundamentales: trabajadores capacitados para identificar amenazas, tecnologías de protección respaldadas por inteligencia artificial y equipos humanos especializados en responder a los incidentes.

De este modo, la automatización puede agilizar la detección y el análisis de los riesgos, mientras que la intervención de expertos continúa siendo determinante para gestionar las consecuencias de un ataque y recuperar la actividad empresarial.

Un desafío creciente para las empresas europeas

El avance de la inteligencia artificial plantea un escenario en el que la ciberseguridad adquiere una importancia cada vez mayor para la continuidad de los negocios.

El incremento de los incidentes demuestra que ninguna organización debe considerar la protección digital como una cuestión secundaria, independientemente de su tamaño o sector de actividad.

En este contexto, apostar por la prevención, mejorar los conocimientos de los empleados y disponer de procedimientos eficaces de respuesta puede marcar la diferencia a la hora de afrontar una amenaza informática.

La inteligencia artificial seguirá desempeñando un papel protagonista tanto en la evolución de los ataques como en el desarrollo de nuevas defensas. Por ello, el reto de las compañías no consiste únicamente en incorporar tecnologías avanzadas, sino en utilizarlas de manera estratégica y combinarlas con una supervisión humana adecuada para construir entornos digitales más seguros.

Scroll al inicio