Wilfredo Pérez, cofundador de PropPilot.ai, ha expresado su optimismo ante el reciente avance de España en la adaptación del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial (IA), con la aprobación del Proyecto de Ley para el buen uso y la gobernanza de esta tecnología. Pérez subraya que esta iniciativa ofrece una oportunidad vital para establecer un marco regulatorio que brinde seguridad jurídica tanto a empresas como a ciudadanos, pero también identifica áreas en las que la tramitación parlamentaria podría mejorar el texto.
«España necesita un marco regulatorio claro para la IA. Cuanto antes exista, antes podrán las empresas innovar con mayor seguridad», afirma Pérez. Según su perspectiva, es crucial que este reglamento no solo garantice la seguridad jurídica, sino que también fortalezca la competitividad del ecosistema tecnológico español.
Una de las prioridades que destaca es la necesidad de coherencia entre las obligaciones impuestas a las administraciones públicas y las que corresponden al sector privado. Pérez enfatiza que la confianza de los ciudadanos en la IA aumentará si tanto las instituciones como las empresas operan bajo estándares uniformes de transparencia, supervisión humana y documentación adecuada.
El reto de la gobernanza también ocupa un lugar central en su análisis. El nuevo proyecto de ley establece un sistema de supervisión que será coordinará por la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) y otros organismos sectoriales. Para Pérez, es fundamental que las startups dispongan de mecanismos claros de coordinación y una interlocución sencilla para resolver sus dudas regulatorias. «Las startups necesitan saber a qué organismo dirigirse, qué criterios se aplican y en qué plazos obtendrán respuesta. La claridad institucional es tan importante como la propia regulación», resalta.
Además, se discute la posibilidad de presentar denuncias anónimas por incumplimientos. Mientras Pérez considera que esto puede fortalecer la supervisión, también advierte sobre la necesidad de incorporar salvaguardas para evitar abusos que puedan acarrear costos desproporcionados para pequeñas empresas en etapas iniciales.
Pérez también hace hincapié en la importancia de implementar medidas prácticas para acompañar al ecosistema emprendedor. España cuenta actualmente con cerca de 400 startups especializadas en IA y está atraído por un creciente interés inversor. Según él, el verdadero diferencial no radicará solo en las obligaciones regulatorias, sino más bien en la capacidad de ofrecer apoyo operativo a las empresas. «Plantillas estandarizadas, guías sectoriales, asistencia técnica, entornos de pruebas ágiles y plazos predecibles pueden marcar la diferencia entre una regulación que frena la innovación y una que la acelera», concluye.
Finalmente, Pérez argumenta que una regulación eficaz de la IA es fundamental para mitigar los riesgos asociados a su uso indebido. Ve en esto una oportunidad única para que España se posicione como uno de los países más atractivos de Europa para el desarrollo de soluciones de IA fiables y responsables. «Si durante la tramitación parlamentaria reforzamos la coherencia, la claridad, la proporcionalidad y la previsibilidad institucional, España no solo cumplirá con Europa, sino que podrá convertirse en un referente para la innovación en IA», sentencia.

