Cómo proteger a los menores con unos datos que podrían utilizarse durante años

Al hablar de seguridad digital de los menores, lo primero que pensamos es en el acceso a contenidos inapropiados. Sin embargo, existe otra amenaza menos visible como es la exposición de los datos de esos menores, datos que podrían ser utilizados durante años.

Desde ESET, alertan de que niños y adolescentes están expuestos a muchos riesgos relacionados con la privacidad, y en muchos casos, pueden resultar más vulnerables que los adultos. Hoy en día, en internet es muy fácil encontrar datos de los menores como cuentas escolares, perfiles de videojuegos, historiales médicos o todo tipo de fotografías.

Según la compañía, la razón es sencilla: desde el punto de vista del fraude, los datos de un menor tienen una vida útil especialmente larga. Si la identidad de un niño es utilizada de forma fraudulenta para solicitar créditos o realizar otras actividades ilícitas, es posible que el problema no se descubra hasta años después, cuando la víctima intente acceder por primera vez a determinados servicios financieros.

La identidad digital de los menores se está convirtiendo en un activo muy valioso para los delincuentes. A diferencia de los adultos, muchos niños y adolescentes aún no tienen actividad financiera ni motivos para comprobar si alguien está utilizando sus datos, lo que puede permitir que un fraude permanezca oculto durante años”, explica Josep Albors, director de investigación y concienciación de ESET España.

Una exposición cada vez mayor

Además del robo de identidad, los menores se enfrentan a otros riesgos derivados de su actividad digital. Aunque suelen desenvolverse con soltura en entornos online, eso no implica necesariamente que cuenten con conocimientos suficientes en materia de ciberseguridad. Los expertos de ESET señalan que los adolescentes pueden ser más propensos a caer en campañas de phishing, especialmente cuando los mensajes aparentan proceder de personas de confianza, plataformas populares o figuras con autoridad. También pueden resultar más vulnerables ante ofertas demasiado atractivas, cuestionarios aparentemente inofensivos o contenidos diseñados para aprovechar el miedo a quedarse fuera de una tendencia o acontecimiento.

A ello se suma la posibilidad de descargar software malicioso sin darse cuenta o compartir contraseñas e información personal con amigos y conocidos, aumentando el riesgo de acceso no autorizado a sus cuentas. La exposición de datos tampoco depende únicamente de los menores. Diversos estudios apuntan a que una parte significativa de los padres comparte de forma habitual información sobre sus hijos en Internet, una práctica conocida como sharenting. Esta exposición puede incrementar el volumen de información disponible públicamente y facilitar su utilización con fines fraudulentos.

Brechas de seguridad y nuevas amenazas impulsadas por la IA

Otra de las preocupaciones señaladas por ESET es la creciente cantidad de información personal que gestionan plataformas educativas, servicios digitales, videojuegos, redes sociales y dispositivos conectados utilizados por menores. Las brechas de seguridad que afectan a estas organizaciones pueden provocar la exposición masiva de datos personales.

La inteligencia artificial añade además nuevos desafíos. Muchos menores utilizan aplicaciones basadas en IA sin ser plenamente conscientes de la información que comparten con estos servicios. En caso de incidente de seguridad o filtración, esos datos podrían quedar expuestos.

Las cuentas de videojuegos constituyen otro objetivo habitual para los delincuentes debido al valor que pueden albergar. Datos de pago, listas de contactos, objetos virtuales o conversaciones privadas pueden convertirse en elementos atractivos para cometer fraude o lanzar nuevas campañas maliciosas.

Señales que pueden indicar un problema

Desde ESET recomiendan prestar atención a determinadas situaciones que podrían indicar que la identidad o alguna cuenta de un menor ha sido comprometida:

  • Contraseñas que dejan de funcionar sin explicación aparente.
  • Desaparición de monedas virtuales, skins u otros elementos de videojuegos.
  • Notificaciones relacionadas con accesos o cambios no autorizados en cuentas.
  • Compras que no han sido realizadas por el usuario.
  • Mensajes o actividades extrañas reportadas por amigos o contactos.
  • Problemas inesperados relacionados con cuentas bancarias, financiación o documentación oficial.

Cómo ayudar a proteger la identidad digital de los menores

La protección de la identidad digital infantil requiere la implicación de familias, centros educativos, desarrolladores y empresas que gestionan información personal. No obstante, los expertos de ESET destacan varias medidas que pueden ayudar a reducir significativamente los riesgos:

  • Comparte únicamente la información personal estrictamente necesaria.
  • Revisa los permisos y ajustes de privacidad de aplicaciones y servicios digitales.
  • Utiliza contraseñas largas, robustas y diferentes para cada cuenta.
  • Activa la autenticación multifactor siempre que esté disponible.
  • Mantén actualizados dispositivos y aplicaciones.
  • Limita la compartición de ubicación y controla las compras integradas.
  • Aprovecha las herramientas de control parental cuando estén disponibles.
  • Habla con tus hijos sobre los riesgos asociados a la privacidad y la protección de datos.

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