Espionaje a diplomáticos, Brasil en la mira

Parece ser que Estados Unidos y las grandes potencias no son los únicos países que espían a los enviados diplomáticos de otras naciones. Recientemente, el servicio de inteligencia brasilero confirmó que utilizó sus recursos de espionaje para investigar personas y propiedades estadounidenses, iraquíes, iraníes y también rusos. Sin embargo, sostuvieron que estas actividades de espionaje tienen ya más de una década de concluidas.

Un diario de San Pablo reveló la información, a través de la filtración de documentos oficiales pero sin revelar la fuente. Los reportes indicarían las diferentes medidas, desde escuchas hasta seguimiento de individuos, con mecanismos y prácticas similares a las que utiliza la NSA estadounidense.

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Lo más curioso es que Brasil es uno de los detractores más importantes de las actividades de espionaje de la NSA, pero a su vez defiende sus propias medidas de espionaje contra diplomáticos extranjeros.

Desde los altos mandos de la agencia de espionaje ABIN, confirman que todas las medidas tomadas estaban dentro del marco de la ley vigente, y tenían como objetivo defender los intereses nacionales. Por tanto, no hay una muestra de arrepentimiento por parte de las instituciones brasileras, sino más bien la confirmación de actividades de espionaje.

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Cuando se conoció que Estados Unidos había intervenido el teléfono y el correo electrónico de la presidente Dilma Rouseff, Brasil canceló una visita de estado, y de momento las relaciones están en un momento tenso. Sin embargo, la aparición de estos documentos puede ayudar a calmar las aguas, ya que Brasil tiene su cuota de responsabilidad en el espionaje internacional también. Al menos esas son las ideas que se transmiten desde CNN y otros medios afines a Estados Unidos.

Los procesos de espionaje de ABIN fueron muy puntuales, se relata una investigación alrededor de un edificio alquilado por la Embajada de Estados Unidos donde se suponía que funcionaba un grupo de espionaje norteamericano. El edificio funcionaba con las luces apagadas, sin gente dentro, con las persianas bajas, y con su puerta siempre cerrada. A veces, un funcionario de la embajada se acercaba. ¿Se justifican estas investigaciones, o hay que criticarlas igual que la recopilación de datos privados que hizo Estados Unidos?

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