Los ciberdelitos rozan el 20% de toda la criminalidad en España

La inteligencia artificial está cambiando rápidamente el escenario de la ciberseguridad. Mientras que hace unos años llevar a cabo campañas de phishing, crear programas maliciosos o diseñar ataques dirigidos exigía conocimientos técnicos avanzados, actualmente las herramientas basadas en IA permiten automatizar muchas de estas tareas, mejorar las técnicas de ingeniería social y aumentar tanto la rapidez como el alcance de las acciones maliciosas.

Los datos muestran la magnitud que está adquiriendo este fenómeno. De acuerdo con el Informe sobre la Cibercriminalidad en España 2025, elaborado por el Ministerio del Interior, durante el pasado año se contabilizaron 488.426 ciberdelitos, lo que supone un incremento del 5,1% respecto a 2024. Los delitos cometidos a través de medios digitales representan ya el 19,8% del conjunto de la criminalidad registrada en España. Además, el número de víctimas creció un 9,3%, superando las 383.000 personas.

Paralelamente, la expansión de la inteligencia artificial también está cambiando las características y el alcance de las amenazas digitales. El último Cost of a Data Breach Report de IBM advierte de que la rápida incorporación de tecnologías de IA está aumentando la superficie de exposición de las organizaciones. A ello se suma la ausencia, en algunos casos, de mecanismos de control específicos para estos entornos, una circunstancia que se está convirtiendo en un nuevo elemento de riesgo para las empresas.

El problema ya no es detectar un ataque

Durante los últimos años, las compañías han invertido millones de euros en herramientas de ciberseguridad. Soluciones EDR, plataformas SIEM, firewalls de nueva generación, protección cloud o inteligencia de amenazas forman parte del día a día de la mayoría de las organizaciones.

Sin embargo, disponer de más tecnología no implica necesariamente estar mejor protegido.

La mayoría de las compañías ya son capaces de detectar comportamientos anómalos, accesos sospechosos o intentos de ataque. Sin embargo, el verdadero reto comienza cuando aparece una alerta y alguien debe decidir, en cuestión de minutos, si se trata de un falso positivo o de un incidente capaz de comprometer la continuidad del negocio.

En un contexto en el que los atacantes reducen continuamente el tiempo necesario para comprometer una infraestructura, la capacidad de respuesta se ha convertido en el nuevo indicador de madurez en ciberseguridad.

“Las organizaciones ya disponen de herramientas capaces de generar alertas. Lo que marca la diferencia es disponer de un equipo que las analice, determine su criticidad y actúe de forma coordinada cuando realmente existe una amenaza”, explica Álvaro Sánchez, Security Presales de h&k.

Del exceso de alertas a la inteligencia operativa

Uno de los grandes desafíos actuales para los equipos de TI es la fragmentación tecnológica. Redes, infraestructuras cloud, aplicaciones SaaS, identidades digitales, dispositivos conectados y soluciones de distintos fabricantes generan diariamente miles de eventos de seguridad que deben analizarse de forma conjunta para comprender qué está ocurriendo realmente.

Esta complejidad está impulsando un cambio de paradigma. Las organizaciones ya no buscan únicamente nuevas herramientas, sino capacidades que les permitan monitorizar, correlacionar información y responder de manera continua.

En este sentido, los Centros de Operaciones de Seguridad (SOC) se están consolidando como uno de los pilares de la estrategia de ciberseguridad empresarial.

Un SOC para responder cuando cada minuto cuenta

Con el objetivo de ayudar a las organizaciones a afrontar este nuevo escenario, h&k ha reforzado su oferta de servicios gestionados con un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) que combina monitorización continua, inteligencia de amenazas, automatización y respuesta especializada ante incidentes.

El servicio integra información procedente de múltiples tecnologías (SIEM, EDR, plataformas cloud, sistemas de identidad o firewalls) para ofrecer una plataforma única con una visión unificada del riesgo que permite reducir significativamente los tiempos de detección y respuesta. Además, incorpora procesos de automatización y un equipo de analistas especializados que validan cada incidente antes de ejecutar las acciones necesarias para contener la amenaza.

«La ciberseguridad ya no puede limitarse a generar avisos. Las organizaciones necesitan capacidad operativa para actuar, escalar incidentes, aplicar procedimientos de respuesta y acompañar al cliente durante todo el proceso. Ahí es donde realmente se aporta valor», señala Carlos Gutiérrez, Director de Go To Market de h&k.

De la ciberseguridad reactiva a la resiliencia digital

La irrupción de la IA ha elevado el nivel de sofisticación de los ataques y ha reducido el margen de reacción de las organizaciones. En este nuevo escenario, la diferencia ya no la marca quién dispone de más herramientas, sino quién es capaz de interpretar antes una amenaza y actuar de forma coordinada para contenerla.

Por ello, los SOC han dejado de ser una capacidad reservada a grandes corporaciones para convertirse en un elemento estratégico que permite a empresas de cualquier tamaño reforzar su resiliencia digital y proteger la continuidad de su negocio frente a un entorno de amenazas cada vez más dinámico.

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